A trama rururbana de Carme Nogueira

1_Descripción do proxecto A trama rururbana:

http://www.cntxt.org/cnx/?q=la_trama_rururbana

valla en álvarez

2_Reseña del libro de Cristina Anllo, María Lois y Carme Nogueira (eds.) (2009): La trama rururbana: documentos de trabajo. Santiago de Compostela: Xunta de Galicia, Consellería de Cultura e Deporte, Centro Galego de Arte Contemporánea,

por Marina Díaz Sanz, tomado de: Geopolítica(s) 2011, vol. 2, núm. 2, 351-365

Situada en el noroeste de la península ibérica, Galicia es una de esas regiones en donde los procesos sociales asociados a algunas tendencias globales (terciarización e industrialización crecientes) y el tipo de planificación y políticas que se han llevado a cabo sobre el territorio, han dado lugar a una particular morfología del paisaje, que presenta rasgos inequívocamente hibridados. Este hecho, resultado de dinámicas de “rururbanización”, ha inspirado las reflexiones de un grupo de autores de distinta procedencia y formación que desde 2006 han colaborado en el proyecto La trama rururbana en el marco del Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC). Este libro es uno de los resultados de ese proyecto.

La composición del mismo parece querer reproducir la complejidad del objeto de estudio sobre el que versa y el resultado es una obra coherente que no trata, sin embargo, de dar respuestas cerradas a preguntas de difícil resolución. Las editoras ―Cristina Anllo, María Lois y Carme Nogueira― lo dejan bien claro en las páginas iniciales de la obra: La trama rururbana es una compilación de documentos de trabajo alrededor de lo rururbano, donde los singulares procesos de territorialización en Galicia atrapan gran parte de la atención.

La primera parte del libro recoge una conversación entre las editoras que sirve de presentación y justificación del contenido y el formato de la obra. Ésta se caracteriza por encima de todo por su interdisciplinariedad y su carácter provisional, manteniendo en todo momento la vocación de apertura y sin que la ausencia de un punto de llegada en forma de “conclusiones” menoscabe el valor de las reflexiones que ella contiene.

Cada una de las siguientes tres partes de las que consta el libro está dedicada a lo rururbano desde una disciplina diferente. Así, la arquitecta y urbanista Cristina Anllo es la coordinadora de la Mesa de Trabajo dedicada al Urbanismo, la politóloga María Lois coordina la Mesa dedicada a la Geografía Política, mientras que la artista Carme Nogueira se ocupa de la Mesa de Arte. La separación es meramente formal pues, en la práctica, unas disciplinas beben y se sirven de los conceptos y herramientas de otras, siendo la pregunta general (y no explícita) a partir de la cual se desarrolla la reflexión en las distintas mesas de trabajo, ni más ni menos que: ¿Cuál es la naturaleza de lo rururbano? Y a pesar de los distintos lugares de enunciación desde los cuales se reflexiona sobre la rururbanización (el arte, la arquitectura, el urbanismo, la ecología, la antropología, la geografía política, etc.), algunas líneas temáticas aparecen recurrentemente en estos documentos de trabajo.

Uno de los hilos conductores es la tensión entre el orden y el desorden en el espacio, y con ello la percepción de amenazas y la consiguiente construcción (físicamente o a través de prácticas) de fronteras. Si pensamos en las categorías de orden y desorden como los dos extremos de un continuum y tratamos de situar sobre esta escala los tipos de medio de los que habla Cristina Anllo en su trabajo, diremos que en el extremo del desorden se encuentra el medio natural ―el original y no afectado por la acción del hombre―; en el extremo del orden se sitúa el medio urbano, definido por la planificación de los asentamientos y el intercambio comercial; y en algún punto intermedio se sitúa el medio rural, asociado a las capacidades productivas del territorio (p. 23).

¿Qué es, entonces, el medio rururbano? En primer lugar, un tipo de medio vinculado en Galicia al concepto feísmo que Anllo define como “el modo de ocupación del medio natural desde el entendimiento rural de lo que es medio urbano” (p.17). Las ciudades medievales son el ejemplo paradigmático de separación entre orden y desorden, siendo la muralla de la ciudad la frontera clara e indiscutible entre el diseño, la planificación y la civilización ad intra; y la espontaneidad, el caos y el peligro ad extra.

Heriberto Cairo señala como una de las causas de este collage de medios, la extensión y mejoramiento de las vías de comunicación en Galicia en las últimas décadas. El efecto de comprensión del espacio que ha provocado la ampliación de las infraestructuras ha dado lugar a la proliferación de espacios híbridos en los contornos de las ciudades. Para el autor, los espacios rururbanos son “mezclas de rural y urbano que son desechadas como un subproducto de la expansión de las ciudades y que amenazan la cultura autóctona y la armonía rural” (p. 87). La entrevista imaginaria con Iria Sobrino que cierra esta obra denuncia precisamente algunos de los efectos negativos de la aparición de esas nuevas vías de comunicación y su terrible impacto sobre el entorno rural, favoreciendo el alzamiento de fronteras antes inexistentes: “Los límites no parecían nada claros. Ahora sí están claros: los marca el asfalto” (p. IV).

El geógrafo Juan López ahonda en la idea del contorno urbano como potencial contenedor de desechos. Para él, “el medio rural próximo ―y no tan próximo― a las ciudades se ha convertido, en muchas ocasiones, en el lugar de acogida de todo aquello que expulsa o no tiene cabida en la ciudad, bien sea por razones de precio del suelo, por necesidades de espacio o por constituir actividades molestas” (p. 48) y enmarca su reflexión en el marco más general de las relaciones entre el sistema económico capitalista y las prácticas periurbanizadoras. Concretamente en el caso gallego, lo que hasta hace pocas décadas era un hábitat adaptado a las necesidades socioeconómicas de la población, ha dado paso al desorden territorial y al despilfarro del espacio, con las negativas consecuencias que ello tiene sobre el paisaje tradicional (rural) gallego que, por otra parte, es uno de los mayores atractivos turísticos de la marca Galicia.

El desorden afecta también en Galicia a la flora y a determinadas comunidades vegetales que habitan ese espacio de transición del rural al urbano, tal y como señala el investigador Íñigo Pulgar. Entre otras razones, por la inserción de especies alóctonas que amenazan el paisaje vegetal original por parte de los propios grupos humanos allí asentados.

En último lugar, Fernando Martín señala las tensiones que aparecen a nivel local cuando se han de adaptar hojas de ruta decididas a nivel global como la Agenda 21, resultado de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro de 1992, y considerada uno de los mayores logros del desarrollo sostenible.

Otra de las cuestiones vertebradoras de la obra es la relación entre las acciones o políticas de planificación del territorio y los receptores de las mismas, que somos quienes habitamos y construimos el propio espacio. Doina Petrescu defiende que las intervenciones artísticas albergan el potencial de acercarse a la comunidad, sus experiencias, a su manera de vivir el espacio, cubriendo la distancia entre los proyectos urbanísticos y arquitectónicos y lo que la gente realmente quiere de los espacios que habita. Con ello emerge la idea de la participación ciudadana en la configuración del paisaje urbano y del espacio público.

En esta línea de actuación se sitúa la publicación de Sophie Hope “Un viaje a través del tiempo de Leidsche Rijn”, uno de los productos del proyecto de una plataforma local que utiliza dicha ciudad no sólo como área de trabajo, sino también como punto de partida para que el arte contribuya al diálogo con la arquitectura, el paisajismo y el desarrollo urbano. Por su parte, la publicación de Damon Rich y el Centro para la Pedagogía Urbana (CUP en sus siglas en inglés), “La derrota final de la renovación urbana”, plantea una mirada profunda a la construcción, especialmente en términos identitarios, de un barrio concreto de Manhattan. En disputa se encuentra una determinada identidad de barrio (la de los judíos), frente a la “amenaza” de la ampliación del barrio para albergar a poblaciones de origen hispano y afroamericano, con las implicaciones socioeconómicas que ello conlleva. Ambas experiencias sirven como elementos para establecer la comparación entre cómo se articulan las acciones sobre el espacio en distintos puntos del planeta.

Por otra parte, el paisaje rururbano y las dinámicas asociadas a él constituyen una buena excusa para tratar la cuestión de la representación de las identidades. En su viaje etnográfico a Viveiro, la antropóloga Mónica Cornejo reflexiona sobre las palabras y las cosas y el poder de los nombres para producir realidad, una realidad que, en ocasiones, transita por caminos distintos a los de las experiencias cotidianas. Una placa a la entrada de un parque de Viveiro reza “Parque Etnográfico” pero, detrás de la grandilocuente etiqueta, no hay más (ni menos) que las antiguas minas del pueblo. Las guías turísticas llaman “casco histórico” al núcleo urbano, dejando en los que allí habitan y enseñan el lugar la profunda huella del discurso oficial que, en otros casos, como en el de los nombres de las calles, tanto da, porque se las conoce por los nombres de toda la vida. Para Cornejo, “en esta distancia, no siempre sondeable, que separa el signo de lo que representa, es donde se encuentra el lugar de los significados” (p. 85).

Cairo sigue profundizando en la cuestión de las representaciones al afirmar que los significantes “rural” y “urbano” han cambiado de significado en Galicia en las últimas décadas. Seguimos pensando binariamente en el espacio como “rural” o “urbano”, apreciando la pureza de cada tipo y rechazando la mezcla paisajística por estar lejos del ideal de belleza o interés que recogen vehículos de representación de las identidades como son las guías de viajes que, con frecuencia, ofrecen representaciones de lo rural o lo urbano al margen de la manera de vivir el espacio de las personas que lo construyen activamente.

Por último, una de las más valiosas contribuciones de La trama es el adelanto epistemológico que supone poner a dialogar las distintas disciplinas desde las que se trata la cuestión del paisaje rururbano. Toda la obra es una defensa viva de la investigación interdisciplinar llevada a la práctica. En términos teóricos, el ejemplo más desarrollado de ello es la propuesta desde la que María Lois nos invita a mirar el espacio. La “perspectiva del lugar” por la que aboga en su trabajo trata de acercar posiciones entre los estudios de sociología y los de geografía, pues el lugar es precisamente un concepto geosociológico en el que confluyen tres dimensiones indiscutiblemente complementarias: i) la de localidad, espacio local o escenario (locale), que es el marco en el que se constituyen las relaciones sociales en la vida diaria; ii) la de la ubicación o localización (location), esto es, el área geográfica donde se ubica el espacio local, donde se materializa el impacto específico de procesos económicos y sociales que operan en diferentes escalas; y, iii) la del sentido del lugar: el sentimiento específico que se deriva de la vivencia cotidiana de un lugar (p. 95). Un análisis sobre el espacio y las relaciones sociales asociadas a él ha de tener en cuenta por fuerza estas tres dimensiones.

Se trata, en definitiva, de una obra polifónica que tiene la virtud, como afirma Carme Nogueira, de que más allá del contexto local, alberga múltiples niveles lectura. El permanente diálogo entre las distintas perspectivas y técnicas (la etnografía, el urbanismo, la perspectiva del lugar, la ecología, las representaciones artísticas, la arquitectura, etc.) que están en juego en La trama rururbana hacen de la obra un documento sumamente inspirador para aquellos que estén interesados en cuestiones (rur)urbanas. Si bien la mayor parte de la atención la acapara el caso gallego y sus espacios híbridos resultado del contacto del medio natural, rural y urbano, éste no es sino un ejemplo más de la manera en que interactúan hoy día lo local y lo global, las instituciones y las personas a las que éstas sirven, y la política de la representación que revela en buena medida las tensiones existentes entre el discurso oficial y el discurso popular en torno a los lugares y quienes los viven.

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3_Fenómenos 'rururbanos': Dos artistas proponen recuperar el uso comunitario de una fábrica

Artículo publicado en "EL PAÍS", JUEVES, 8 de marzo de 2007 por JOSÉ LUIS ESTÉVEZ

Llamar la atención sobre la progresiva desaparición de los espacios rurales de las periferias de las ciudades es el objetivo del proyecto Nos Camiños que llevan a cabo la artista viguesa Carme Nogueira y la profesora de Geografía Política María Lois. El martes instalaron una maqueta en el terreno que ocupaba el aparcamiento en la antigua fábrica del Grupo de Empresas Álvarez, en el barrio vigués de Cabral. La pieza tiene como centro a la propia fábrica virtualmente reconstruida y pretende convertirse en un elemento que atraiga a los habitantes del barrio a realizar propuestas sobre cómo les gustaría que se urbanizase ese entorno. La intervención artística pretende recuperar temporalmente el uso comunitario de la fábrica, un elemento muy importante en la historia del barrio.

Nogueira explica que la idea para llevar a cabo el proyecto surgió al darse cuenta de que Vigo es un buen ejemplo de ciudad en la que se mezclan el paisaje urbano y rural, hasta el punto de que a veces no se sabe dónde empieza uno y acaba el otro. Es lo que sucedía en Cabral, donde la fábrica de Álvarez se convirtió en el centro físico y económico del barrio durante años. Tras el cese de su actividad, el paisaje comenzó a cambiar y ahora el área puede acabar perdiendo su condición de barrio a medio camino entre el rural y la ciudad para convertirse en un barrio periférico más, sin personalidad propia.

Se van los de toda la vida "Con nuestro trabajo no pretendemos hacer una propuesta urbanística sino llamar la atención sobre lo que está pasando en un lugar que va a perder su condición de entorno rural si nadie lo remedia", explica Nogueira, quien señala que el ejemplo de Cabral se repite en otras zonas que acaban perdiendo a los vecinos de toda la vida, sustituidos por personas que llegan de otros lugares y que no conocen las características físicas ni la historia de la zona. "En el caso de Cabral los nuevos vecinos desconocen el papel que juega el río Lagares en el barrio", apunta.

Durante los próximos diez días, Nogueira y Lois estarán casi todo el día junto a la maqueta para hablar con los vecinos y explicarles en qué consiste el proyecto. Su objetivo esue sean ellos mismos los que les faciliten datos para terminar la maqueta y construir así un nuevo barrio en el que la antigua fábrica siga ocupando el lugar preponderante que siempre ha tenido. Nogueira señala que pese a que ahora existen más instrumentos para controlar el crecimiento urbanístico desordenado, en Vigo y otros puntos de Galicia la situación es "muy parecida" a lo que ocurrió en los años 70, cuando nacieron los horrores urbanísticos aún visibles. 

Esta iniciativa forma parte de un proyecto más amplio, llamado La trama rururbana, que trata de poner en primer plano los problemas y ventajas que supone para Galicia la mezcla de paisaje rural y urbano en su territorio. En los próximos meses se celebrará un congreso con este tema como eje central y otros dos artistas realizarán intervenciones que tienen que ver con esta problemática.

La artista y arquitecta Apolinija Sustersic realizará una intervención relacionada con la Cidade da Cultura que se construye en Santiago, mientras que Ibon Aramberri trabajará con construcciones típicas del rural gallego como las pallozas que existen en la provincia de Lugo.